Con una sonrisa fría, dijo: "Deseo que me quiten un ojo." Quedó claro que su intención era asegurarse de que su amigo sufriera una pérdida aún mayor. El genio, con tristeza en sus ojos por la maldad del corazón humano, cumplió el deseo. Inmediatamente, el amigo egoísta perdió un ojo. Luego, como lo dictaba su promesa, al avaricioso le fueron quitados ambos ojos, dejándolo en completa oscuridad.